Lluvia cae

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Hi amigos!!!

Muchos años atrás, cuando era un niño bonachón, había algunos eventos que nos llenaban de emoción, por citar algunos: las vacaciones, la temporada de mangos, el aniversario de tu cole, navidad, etc, etc, etc, pero, estoy seguro que muchos que han vivido en un barrio (y sobre todo en la selva), se emocionaban mucho con el hecho de que llueva a cantaros y poder pedirle permiso a tus padres para salir a correr por ahí con tus amigos, a disfrutar que te caigan las gotas de agua sobre tu cara, algunas amables y otras un poco subidas de peso, de esas que, en contadas ocasiones he sentido en mi cara y espalda, caían con tal fuerza que mas que agradable era un poquito dolorosas recibirlas 😀

Ya ver el cielo ponerse color panza de burro era sinónimo de planear la travesura, correr por las calles con tus amigos, jugar pelota bajo la lluvia y en el mejor de los casos (y ahora que lo pienso en el peor de los casos) encontrar un lugar donde el agua se empoce y tener tu propia piscina made in “cuneta de la esquina”. Quizás por eso nuestras infancias (digo nuestras porque sé que muchos han vivido esto) fueron de las mejores, quizás esa alegría de salir a jugar bajo la lluvia era como un especie de ritual que rendíamos al cielo por brindarnos momentos tan gratos.

Han pasado los años y aun veo el mismo ritual de felicidad en los niños de mi barrio, pero así como veo que disfrutan de la lluvia, veo a sus padres impidiendo que el agua entre a sus domicilios, luchan contra algo que ya saben de antemano que van a perder: el poder de la naturaleza. El vecino con la pala de siempre, la señora con el balde de plástico, el que pone sus saquitos de arena, la que levanta las cosas para que no se mojen, el que se ríe mientras colabora, la que se queja de lo mismo cada vez que llueve, en fin, un sinnúmero de personajes pintorescos que afloran de cada persona que pasa por ese percance.

Si son observadores, la ciudad, nuestra ciudad crece cada vez mas, pero así como crece la ciudad veo que algo no crece en la gente: la cultura. Cada vez que veo que alguien arroja algo a las cunetas me pongo a pensar de pronto, y en mi mente demente veo a otra persona botando ahí, hago un cálculo mental de cuantas personas pueden botar desde pequeños desperdicios hasta cosas un poco mas grandes en la cuneta en una hora, luego en un día, en una semana, en un mes, mierda!!!!!!!!!, es el fin!!!! y suena una música particular en mi mente pero como no la se no la pongo (pero dice algo así: tara tararararan tararararan tarararaaaaaa!!!!). En fin, quizás sea el motivo porque cuando llueve ahora se llenan todas las calles o quizás sea el motivo de que varios caños naturales han sido cerrados o bloqueados, o quizás sea el hecho de que somos una ciudad que no ha previsto este problema, con tuberías pequeñas que no han sido quizás reemplazadas en el transcurso del crecimiento de la ciudad, cosas que no vienen a la cabeza en ese momento pero si viene a nuestra mente el gritar a los 4 vientos que el gobierno, la municipalidad y de cuanta entidad pública no hagan nada por solucionar este problema que se repite año tras año.

Ahora, si bien la culpa es compartida (población y autoridades) debemos hacer algo, si se repite el mismo fenómeno cada año, la población debería reclamar la limpieza de las cunetas y caños meses antes para poder observar el comportamiento de dichos lugares que presentan mas problemas de inundación y si después de eso se presenta el mismo problema, ya analizar alguna solución. Otra solución es poder convocar a la gente de tu barrio o cuadra, unir esfuerzos y realizar la limpieza de los caños, porque seamos honestos, en muchas ocasiones se presentan el pedido a las autoridades y se demoran en darnos alguna solución.

Bueno, las lluvias nos seguirán acompañando toda nuestra vida aquí en la selva, en gran y menor medida, pero como empecé este post, en antaño era sinónimo de diversión pero ahora se ha convertido en sinónimo de preocupación, así que pongamos de nuestra parte, educa a la gente, reclama a tu autoridad la limpieza de los caños, cunetas y desagües, reanuden el trabajo comunal en tu cuadra, barrio, asentamiento humano, porque está en todos tener una mejor calidad de vida y eso se va a dar mientras cambie el chip del no arrojar basura a la calle y menos a los desagües.

Esperemos que ahora, con el crecimiento de la ciudad, se pueda planear acciones que puedan contribuir en menguar este problema, que aqueja a muchos y que no es para nada divertido para otros, a quienes le llegó el agua a la cintura.

Se cae el cielo y que mas da… se inunda mi casita!!!!
Mirkosoft.

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