Tenemos una cita en el quirófano!!!

Hi amigos.

Empiezo este post con una experiencia del 2014 en este 2015, y antes de empezar, me he puesto la misión de escribir al menos una vez al mes para los 3 o 4 amigos que leen mis post :D, dicho esto me pongo a contar mi experiencia en el quirófano.

Un buen día me levante con un dolor algo insoportable que venía desde la boca del estómago hasta la espalda, casi en la mitad de mi cuerpo, así que, escuchando los concejos de mi padre me dirigí con él a Essalud, aquí en Perú, el hospital de los asegurados del sector público, del cual no he disfrutado mucho, salvo unas gripes, dolores de garganta y el descubrimiento de una piedra en mi vesícula en un chequeo de rutina, que posteriormente me indicarían que debería operarme antes de que se complique pero como todos, no vamos hasta que realmente nos retorcemos de dolor implorando al todopoderoso que aplaque el dolor, y el fiel al dicho de que presiona pero no ahorca, te da más dolor para que vayas al médico 😀

Así que llegue al centro de salud y en emergencias espere un momento, cuando me llamaron el médico me pregunto cuál era mi malestar, yo le explique qué es lo que me dolía, mientras tomaba nota en su computador me pregunto si sufría de cálculos, “nunca me han gustado los números doctor”, estaba a punto de decirle pero el dolor inhibió mi sentido del humor, así que le dije que no pero…. que tenía una piedrita alojada en mi vesícula. Esto resolvió todo el problema, me indicó que a lo mejor me había pasado en grasas y cosas así, y que me pondría algo para el dolor, y si se han dado cuenta, cuando vas con tus padres, el 80% de las preguntas que se hacen en esa consulta son de ellos, siempre están preguntando u observando el diagnóstico del doctor, mi padre no es la excepción de la regla, le indicó al médico que sería mejor que lo observasen bien, a lo que el galeno indico que no hacía falta, hasta atino a darme una dirección donde te hacen de esas aguas con hierbas para mantener el colesterol, los triglicéridos y las grasas a raya, 100% natural y efectivo.

Luego de haberme dado los tratos y medicamentos para el dolor éste calmo, hasta las 8pm, así me fui a dormir, algo adolorido, aunque esa madrugada me volví a levantar por otro dolor, éste en el bajo vientre, que si bien no era tan insoportable como el anterior causaba molestias que no podía dormir, así que de 2am a 6am estuve despierto viendo la Tv hasta que nuevamente fui al centro de salud.

En esta ocasión me trató otro médico, como ya le habíamos comentado que había retornado por el mismo problema indicó que me hagan los chequeos respectivos, me dieron algo para el dolor y me pusieron en una cama, prohibiéndome expresamente el tomar o comer cualquier cosa. Antes de ellos ya había saciado mi sed por si algo como lo me dijeron llegaba a ocurrir. Transcurridas las horas se me sacaron sangre, orina y posteriormente vino el doctor y me indicó que habría que operarme del apéndice, yo asentí con la cabeza, la verdad tenia cierto temor, pero como el dolor proseguía pensé que porque no, además, siempre hay una primera vez, así que indicaron que me prepararan para la sala, en ese momento me sentí animado, por fin voy a conocer un quirófano, voy a terminar con este dolor, voy a dormir y me despertaré con algo menos jejeje, todo eso se formaba en mi mente hasta que pasadas las horas iba a darme cuenta como era en sí la experiencia de una operación.

  1. El enfermero y su dilema de amor.

Ya estando en mi cama, se acercó un chico, con una voz algo curiosa, sonaba algo afeminada así que no quise preguntarle si tenía una opción sexual distinta, me indicó que comprara una máquina de afeitar de tres bandas, y que luego vendría a afeitarme la zona a operar. Cuando mi padre volvió con dicha máquina, el procedió a hacer tu trabajo, todo iba bien hasta que me comento su problema:

– “No tengo ganas de trabajar, la verdad no se qué hago aquí, no tengo ganas de nada”
— Y eso a que se debe? (mientras pensaba: recuerda que me estas rasurando el estómago no se te vaya a pasar la mano).
– “No tengo ganas de nada, puedes creer que me han cuerrrrrrrrrrrrrrrniado” (Nótese que la rrrrrr le pone énfasis a la trágica palabra)
— Así? que pena. – 2 años de relación se fueron a la nada en dos horas, puedes creer?
— Eso si que es malo (mientras me decía a mi mismo: pero una relación no se acaba en horas…)
– Yo que era el mejor yerno, como me quería su madre, para que me deje por un huachiman
— Que pena (Carajo!!! toda por esa pinche serie que tan de moda se puso, disculpen, no podía con mi genio hasta en ese momento 😀 ).

A todas partes que íbamos terminaba contando su historia, en ecografía, en rayos X y por los pasillos del hospital, en fin, habrá sido su manera de sobrellevar el problema. Mientras me seguía contando su historia, me empezaba a vendar las piernas a lo que le pregunte cual era la finalidad de el vendado, y me dijo que en la sala de operaciones hace mucho frio y es por protección, me hubiera sentido de lo mas normal si es que no hubiera hecho un calor de los mil demonios aquel día y que no me iban a meter a la sala presto como yo creía.

  1. Como reza el dicho: del gusto al disgusto.

Cuando estaba ya afeitado de la panza y vendado de las piernas cual momia en el Egipto, incompleta porque llegó la hora del almuerzo y los criados se fueron a merendar, llegó una enfermera con un tubito fino que acababa en una bolsa, ella muy sincera me indicó que odiaba colocar lo que tenía en las manos, pero por órdenes del doctor lo tenía que hacer. Yo le dije que no había problema, que le ayudaría en todo lo que sea necesario, así que me dio un vaso con agua y me dijo: estoy lo voy a meter por tu nariz, va a bajar por tu garganta hasta llegar hasta tu estomago. En la teoría todo se escucha tan fácil, tan sencillo, pero en la práctica es un poco mas molesto, al menos a quien le meten eso, o sea a mí. Quedó bien en la segunda oportunidad, no les relato con lujo de detalles porque es algo que no merece un comentario detallado, solo les diré que cada vez que se me pasa el agua por la nariz me acuerdo de ello T_T.

  1. La espera desespera

Pasaban las horas y me moría de sed y también de ir al baño a orinar, pero mi mente estaba pensando que en cualquier momento vendría el doctor a llevarme a la sala, así que espere y espere y espere, unas 3 horas, hasta que por fin, una enfermera me dijo: vamos a la sala.

Mi padre me acompañaba al costado de la cama, la cual era dirigida por una enfermera a la cual otra le preguntó si ya estaba por ingresar a la sala y ella le dijo que sí, todo bien hasta ahí, hasta que la otra le dijo: suerte!!! y me vino un pequeño nerviosismo, al cual deje atrás cuando me dejaron listo para que me vengan a operar, por fin me decía a mí mismo, ya me operan, me quitaré este dolor y este apéndice dañado por el paso de los años, la comida de los agachados (agachados: lugar donde se comen en abundancia con poco dinero :D) y quizás las muchas cervezas que me habré tomado, en fin, todo quedará atrás cuando en breve vengan a llevarme a la sala, en breve…. en breve….

Pasaron como 40 minutos de espera, de esperar como 5 horas a 40 minutos no era mucho me decía, ya estamos en la recta final, y cuando pasaba una enfermera le pedí que me trajera algo en donde podría orinar, cuando llegó le pregunte a que se debía la tardanza y ella me dijo: hay campaña joven, están operando a varios de la vista y está llena la sala, por poco y le digo: “y en este hospital no hay luz para un electrocardiograma”, ya saben, el humor ante todo 😀

Por fin, salió un doctor con su paciente y me dijo: “tu sigues”. por finnnnnnnn!!!!!!!!!! me dije, ahora sí, al mal paso darle prisa. Cuando me ingresaron a la sala todo era nuevo, ya me hacía con una cicatriz en la panza hasta que el doctor me dijo: Mira, ahora ya no cortamos, lo hacemos con esta maquinita, fue un alivio, faltaba lo segundo: la anestesia, como no le tengo mucho miedo a las agujas, juraba que me iban a picar para dormirme, nada más lejos de la realidad.

En la vía que me suministraban el suero o algo parecido a eso, inyectaron un liquido, que mientras los doctores hablaban entre ellos, ingresaba a mi organismo y poco a poco se iban cerrando hasta que vi la cara del doctor y me decía: ya acabó, te estamos llevando a recuperación.

No me acuerdo de nada de lo que paso en la sala, un amigo al cual le operaron de lo mismo pero con cierto grado de gravedad al día siguiente me dijo que él se levanto 3 veces y que el médico le pedía que cuente algo, mientras se volvía a dormir, él no se acuerda de nada, fue el médico que me conto de sus despertares improvisados en plena cirugía.

Después de la operación baje 6 kilos, y cada vez que me ven me dice: Hey!!! estas mas delgado, estás haciendo dieta? y yo les respondo: La dieta del apéndice. Así que si no quieren pasar por lo mismo, traten de no comer mucha grasa, lleven una vida saludable o van a pasar tarde o temprano por cirugía y mientras no sea complicada la cosa saldrán bien.

Así que abrimos el 2015 con este post menos atroz, y espero disfrutar de la vida y de las anécdotas y experiencias que ella pueda darme. 😉

Mirkosoft.

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